Mi obsesión es ayudar a formar peloteros

PorAdministrador

Mi obsesión es ayudar a formar peloteros

Decenas de personas lo recuerdan todavía retando a la madrugada para trasladarse en el tren hasta Mabay, un lugar donde hizo sus primeros “descubrimientos”, esos que tanto lo llenan hoy de orgullo.

“Estuve 10 años trabajando allá. Retornaba en lo que apareciera: desde un tractor hasta un camión de caña. Mi meta siempre fue llegar temprano, mi obsesión era ayudar a formar peloteros”, comenta, en la arrancada del diálogo con La Demajagua, Vladimir Vargas Verdecia, un hombre que ha ganado notoriedad por estos días por haber sido el timonel del equipo de Bayamo, ganador del título nacional de las Pequeñas Ligas.

Es una lástima que, como con otros técnicos esmerados de la base, el aplauso no le haya llegado antes, aunque él sabe que a sus 49 -cumplirá 50 primaveras el 9 de mayo- todavía tiene un mundo para enseñar a sus pupilos.

“Por suerte, los resultados empezaron desde que era joven. Algunos se asombraban cuando mis muchachitos de Mabay le ganaban a los combinados de Bayamo. Luego tuve la posibilidad de dirigir el equipo del municipio y ganamos en incontables ocasiones.

– Sin embargo, apenas has ‘piloteado’ la selección de Granma en las categorías infantiles.

– Dirigí en 1998, por primera vez, y luego pasaron 20 años para volver hacerlo. Me decían que no tenía experiencia, que necesitaba madurar. Integraba el cuerpo técnico, pero no me daban la máxima responsabilidad y así fue pasando el tiempo. De todos modos, aprendí inmensamente al lado de varios directores.

– Siempre has estado en las categorías menores y eso te ha dado la posibilidad de haber sido profesor de Lázaro Blanco, Roel Santos, Carlos Benítez, Alberto Soto, Guillermo Avilés, entre otros. Si un día te hablaran de asumir las riendas de una escuadra de mayores, en la que estuvieran esos peloteros, qué responderías.

(Contrae el rostro, luego sonríe).

– Las categorías que me gustan son las chiquitas. Me encanta trabajar con niños, llevo 29 años haciéndolo y pienso seguir. Nunca me ha pasado por la mente entrenar equipos de mayores.

– Entonces es más fácil ser manager de los pequeños.

– No te creas. A lo mejor no debemos comparar. Con los niños hay que tener mucha pedagogía y mucha psicología. Ellos son dóciles, pero a la vez rebeldes y el secreto está en conocerlos a fondo. En ocasiones tenemos que regañarlos fuerte, aunque sin ofenderlos jamás.

“Por otra parte, necesitamos escucharlos porque brindan ideas y sabemos cómo piensan. Los métodos de “Cállate” no funcionan.

“Quisiera que vieras cuando tenemos una preselección y hacemos el equipo. Los niños que no clasifican, no tienen consuelo. Eso te parte el alma, te pone bien triste. Solo queda darles fuerza para que sigan en la pelota.

“A todo eso agrego que, en mi caso particular, he hecho no sé cuántos viajes a las casas y a las escuelas de mis atletas, a hablar con sus padres y maestros. Para mí es fundamental el comportamiento fuera del terreno. Si un pelotero no tiene disciplina social está fracasado”.

-Dos momentos amargos y dos de alegría en la carrera de Vladimir.

-De lo triste recuerdo cuando no me incluyeron en el cuerpo técnico del equipo del mundial del año pasado. Tuve el honor de dirigir el “Cuba” en 2018 y lo clasificamos a ese mundial, pero después se midieron los resultados del 2019. Fue una decisión que no puedo cuestionar, aunque me dolió. Como también me lastimó el cuarto lugar de Granma en el sub 12 del año anterior. Habíamos sido campeones y quedarnos sin medallas me noqueó.

“De las alegrías, te puedo mencionar el triunfo de nuestra provincia en 2018 ante nuestro público. Y también la victoria en las Pequeñas Ligas, esta ha sido muy emocionante por la reacción de la gente en la calle, por el seguimiento que tuvo y por las preocupaciones de las autoridades. El recibimiento del lunes en Bayamo y el paseo en coche fueron lindos. La actividad en el Partido provincial, con la presencia del Primer Secretario, Federico Hernández, nos estimuló mucho”.

– Bayamo triunfó en las Pequeñas Ligas, mas un evento internacional… son palabras mayores.

– En las Pequeñas Ligas ganamos de manera invicta. Es cierto que la competencia de Puerto Rico será muy fuerte porque dará un boleto al torneo de Estados Unidos, y saltaremos a otro nivel. Solo te digo que nos vamos a preparar desde ahora; sabemos nuestras limitaciones, pero no podemos poner excusas.

– ¿Cómo se las ingenia un entrenador para preparar un equipo de niños en medio de tantas barreras materiales?

– En estas categorías prácticamente no hay de nada. Los padres son los que las mantienen vivas. Apoyan en todo: en la alimentación, en los implementos, muchas veces hasta en el transporte.

“A nosotros, por ejemplo, no nos llegan guantes desde hace tres años. Los que vinieron son de muy poca calidad, pero los padres han hecho un esfuerzo enorme y aquí estamos.

“Para el evento de las Pequeñas Ligas no teníamos bates, porque se juega con alumnio y nos habían dado algunos de madera; nos multamos entre todos, compramos uno; luego la esposa de Despaigne, Yalili Rivero, nos cedió dos y eso nos ayudó bastante.

– ¿Qué significó Mabay en tu vida?

– Algo infinito. Aprendí, conocí a mi actual esposa, Mayelín Fajardo, vi crecer a los primeros niños. Después de esa etapa he trabajado en el beisbolito Manuel Alarcón, de Bayamo y allí también he visto ponerse grandes a unos cuantos.

– ¿De qué manera te apoya la familia?

– Jamás me han faltado los consejos de mi madre, Georgina Verdecia. Ella ha sido un puntal, junto a mi esposa y mi hijo, Andy, de 20 años. No puedo dejar de mencionar a mis hermanos, Pedro -enfermo a la pelota- y Leyanis, quien hasta hizo el viaje a La Habana para apoyarme con lo de las Pequeñas Ligas.

-Si te gustaba tanto la pelota, ¿porqué no fuiste atleta?

-Sí jugué, pero en los “placeres” de muchacho. Me iba para cualquier lugar, en cualquier transporte. No tuve calidad para llegar lejos. Sin embargo, te repito: no me arrepiento de haber sido entrenador, de haber entrado en la Epef y de graduarme después de Licenciatura en Cultura Física. Amó a mis niños, los adoro, aunque a veces me vean demasiado serio. Ellos me impulsan en todo.

Fuente: CNC