Author Archive Yoenis Pantoja Zaldívar

PorYoenis Pantoja Zaldívar

La experiencia es extraordinaria, Samón Matamoros

Siempre pensé –y lo seguiré pensando- que la Liga Mexicana de Béisbol iba a ser un escenario apropiado para que Yordanis Samón Matamoros impusiera su recio bateo. Creí, incluso, que le podría ser más fácil insertarse en ese entorno que al mismísimo Alfredo Despaigne Rodríguez. Sin embargo me equivoqué; ni lo uno ni lo otro. El Bombardero de El Dorado regresó a casa con una enorme insatisfacción después de ser cesado por Los Piratas de Campeche por bajo rendimiento.

Realmente Samón apenas tuvo tiempo para tomarle el pulso al pitcheo rival (¿acaso 18 veces al bate prueban la valía de un pelotero?). Pero, el club estaba urgido de ofensiva y en un desorbitado intento por acceder a la pos temporada –fallido a la postre- cambió al cubano por el norteño Matt Young.  Así es el béisbol profesional, eso también lo debe aprender el criollo.

Más allá de las urgencias de los filibusteros, tengo la percepción de que a Samón le jugó una mala pasada su extremo apego a la Patria, a sus costumbres. “La diferencia es grande. Aquí estamos habituados a que alguien nos vaya guiando en lo que debemos hacer. Todo está organizado en el día, allí cada quien tiene que planificarse bien, para comer, entrenar, y al final del partido regresar a un hotel por tus medios.

“Tienes que ordenar la vida como un nativo y se hace difícil; tienes que buscarte un espacio para entrenar, que casi nunca lo hay porque por la mañana no se puede o no tienes un técnico con quien ir al estadio y hay que aprovechar después que termina un juego a las 10 de la noche para hacer algo cada uno por su cuenta”, dice mientras sus palabras se tornan tenaces.

“Yo estaba en el juego y estaba pensando dónde íbamos a comer al terminarse el partido. Nada igual que aquí que tienes un bufé, una guagua que te lleva al estadio y te trae para los juegos, incluso si quieres ir a entrenar”.

Caer de “fly” en medio de un entorno desconocido tiene su precio, cobrado de manera excesiva porque a priori se desconocía el destino, las intenciones o sencillamente lo elemental para estar preparado psicológicamente.

“Nos fuimos de aquí de la provincia (él y Despaigne) sin saber para dónde íbamos. Nos dijeron que era para La Habana a una reunión, nadie nos habló de que sería para ir a jugar a México. Cuando nos dieron la noticia lo primero que planteamos fue que llevábamos, aproximadamente un mes sin entrenar, sin estar activo.

“Pensábamos que podríamos tener un tiempo de adaptación al llegar a equipo; el béisbol de allí no está a un nivel como el de aquí, pero si hay que prepararse para jugar. Nosotros habíamos terminado la Serie Nacional y estábamos aquí sin hacer nada. Además, siempre acostumbramos a tener 15 o 20 días de preparación cuando hacemos la preselección o equipo, luego salimos.  Realmente ahora no estábamos preparados.

“La experiencia es extraordinaria, fuimos los primeros y aprendimos bastante. En lo adelante lo que hay es que perfeccionarla, ir con tiempo para adaptarse. Pero es una buena idea del país”.

A parte de este preámbulo ¿cómo vivió Samón entre Los Piratas?

Las relaciones son muy diferentes que las que uno tiene de las series nacionales. Uno está en su taquilla para esperar el juego, solo salen al terreno a calentar los nueve que van a jugar, algo que nos incomodó un poco porque estamos acostumbrados a que antes de empezar un partido todo el mundo esté en función de eso. Pero allí no, cada cual hace su trabajo. No hay análisis de nada, no hay meeting.

Llegas al estadio sobre las 4:30; ahí te pones la ropa de entrenar y te dicen vamos a dar 20 batazos… te los dosifican pero ya, de ahí para adelante tú no sabes cuándo vas a hacer una resistencia, cuando hacer pesa, tramos… Si quieres hacer algo eso es por tu cuenta, pero es muy difícil porque vas a jugar a las 7:00, las 8:00, ¿y vas a correr 20 minutos?

No hay preparación física planificada ni un técnico que la dosifique, como se lleva aquí. En todo este tiempo un día hicimos pesas y otro dimos cuatro tramos de carrera, porque nosotros quisimos.

¿Fue realmente este cambio brusco el que condicionó el bajo rendimiento?  Todos pensamos que ibas a “descoser” la pelota y no fue así.

Hay muchos factores, pero el bajo rendimiento lo atribuyo, fundamentalmente, a no tener una buena preparación, a llegar a un equipo que está en apuros, que aspira a la clasificación, y no tener muchas oportunidades al bate; además tuve que jugar en los jardines, que para mí es una preocupación adicional,  y por encima de eso hacerlo de noche, que ya no es habitual en Cuba.

Sin embargo con Isla de la Juventud jugaste en los jardines y no mermaron tus estadísticas…

Sí, pero tenía un gran director (Armando Johnson), que al llegar a la Isla, en el mes y medio de preparación,  conversaba a diario conmigo y me decía que lo que pasara allá atrás no había problemas, pero aquí en Campeche era diferente porque se estaba jugando todos los días un desafío que le hacía falta al equipo y si no lo hacías bien no podías seguir. Teníamos una gran responsabilidad. Era como que te dijeran “de tú actuación depende la clasificación del equipo, no puedes fallar”.

¿Influyó en algo la gran cantidad de trabajo acumulado desde la preparación para el III Clásico y luego la temporada?

No, no influyó mucho. Pienso que si nos hubieran llamado terminando la Serie Nacional el rendimiento hubiera sido distinto, o si hubiera ido unos 15 días antes para insertarme en el equipo.

¿Realmente la incursión en esta Liga puede ayudar en algo al béisbol cubano?

Creo que sí. Enfrentarse a otro tipo de pitcheo a otro campeonato puede elevar nuestro nivel; aunque también se puede ir a otros países (Japón, Corea, Taipéi de China).

A propósito del pitcheo ¿cuán difícil es?

Es un pitcheo muy inteligente, se basa en muchos rompimientos, en cambios de bolas, sliders, curvas, que aquí no los hay con mucha frecuencia. Además, hay serpentineros de República Dominicana, Venezuela, México que tienen mucha calidad, experiencia y diferentes estilos. Los zurdos abridores tiran mucho cambio de bolas y screwball, y cuando te tiran una recta casi siempre es para cerrarte. De manera general el pitcheo es mejor que el nuestro en el sentido del control y de localizar los lanzamientos.

¿Pero en Cuba le das palo a cualquiera?

Aquí uno se prepara más. Viene a lanzar fulano de tal y tú dices, recta, recta y quizás un slider o una curvita…  y te preparas para eso. Además, uno conoce más o menos cómo pide el cátcher.

Por ejemplo, Freddy Asiel, que es uno de los lanzadores más difíciles, conmigo preferentemente cuando tiene corredores en bases me va a tirar por el lado del brazo un sinker, no me va a tirar una curva que se queda ahí o una recta afuera que yo la pueda batear fácil para el derecho… Otro, Yoelkis Cruz, si se mete por al lado me tira sinker pero cuando se queda tres cuarto o me tira tenedor o me tira slaider… El caso de Odrisamer, cuando él para el guante tira recta o cambio, cuando lo acuesta tira slider…

Así más o menos vas conociendo los lanzadores y por muy buenos que sean le bateas con cierta comodidad.

¿Eso quiere decir –entre otras cosas- que bateas avisado?

Te los encuentras tantas veces que ya los conoces. Allá no. De momento te pitchea un dominicano que tu jamás has visto, incluso ni los de allí porque puede que haya llegado nuevo; yo debuté frente a un cerrador que tiraba rectas de más de 90 millas y cambios con un gran contraste.

¿Entonces tu mecánica de bateo se sustenta principalmente en el estudio del rival?

La mecánica de bateo de uno se sustenta en pensar que la mayoría va a venir con rectas, porque si hay cinco pitcher en Cuba que tiran un cambio de bola son muchos. Aquí todos los pitchers te tiran una recta o tiran un sliders.

¡Ah!, lo que vi allí. Los chamaquitos esos ya tienen 16 años y en la academia que están profundizan en el control –tienen gran control- y en tirar de todo, aquí casi siempre te dicen estas muy nuevo para estar tirando un cambio u otros envíos difíciles, entonces te tiran rectas y sliders, allí no, allí te están tirando de todo desde los 16 años.

Tú carta de presentación siempre ha sido la recia ofensiva, sin embargo nunca has podido hacer un equipo Cuba a un torneo elite, ¿después de esta incursión en México todavía tienes esperanzas de vestir la franela de las cuatro letras?

Difícil, lo vi ahora para el Tercer Clásico. Cuando hicieron la preselección estaba bateando 313, no se me olvida, y no me convocaron. Todo parece indicar que él tenía intenciones de llevar  a Malleta (fue el que llevó a la gira por Asia) y no estaba bateando, entonces trajo a Luis Felipe Rivera que no había hecho la preparación previa, aunque en ese momento promediaba por los 340.

¿Quién es él?

Víctor Mesa, el jefe de la pelota aquí.

¿No será que estás prejuiciado con él?

En la preselección antes de ir al tope en México al tipo no le gustaba que yo bateara. Cuando terminaban los partidos a los pitcher que yo le bateaba le metía recital, ¡pero duro! Los mismos chamacos me decían ´oiga compadre el tipo no te quiere porque en vez de ponerse contento porque estas bateando mira lo que hace´.

“Recuerdo que en un partido por la noche di tres hits. A Lahera le di hit y empate el juego, luego a Alexánder en el noveno le abrí con sencillo… y el tipo decía vayan a ver sáquenle out a ese guajiro que anda suelto aquí.

“Al otro día ante el juego me dice Samón pasa palante, mira hoy tuvimos una reunión y tú haces en la preselección el número 51. Eso fue delante de todos. (porque él se lo ha gana´o, porque ha cambia´o su forma, ya se ríe, se lleva mejor con los demás) y todo el mundo cuando termina eso me dice ´viste ese tipo como tú has bateado aquí y has acabado mira lo que viene a meter´.

“Después dijo ´la preselección del Clásico se iba a hacer de 50 pero como tú has rendido aquí te incluimos, haces el 51´, tipo chantaje. En el otro juego que echamos por la televisión dije: deja que tiren para acá lo que les dé la gana si ya con eso el tipo me habló claro, yo no voy al equipo Cuba.

Pero fuiste a México…

Sí, jugamos dos juegos, di hit, jonrón, y ya no jugué más. Al llegar al aeropuerto mandaron a Jorge Fuentes y cuando estaba esperando que salieran las maletas me dijo ´te quedas en tu provincia que ya no vas a seguir más con nosotros´.

El mensaje había sido claro. Si estas en un lugar donde está Pito Abreu y Malleta y estas bateado, rolling para allá, línea para acá, tienes aspiración de algo;  pero cuando estas próximo a una gira importante el tipo te dice que haces el 51, eso quiere decir que en 25 yo no entro.

¿Algún problema personal?

A él lo que le cae mal es que desde el año pasado cuando yo estuve en la preselección batee bien para estar en el equipo. Además, en las series nacionales –tanto cuando dirigía a Villa Clara como ahora con Matanzas-  siempre le caigo a palos, como él es quien lleva el pitcheo no soporta eso.  Siempre pasa así. Este año fui a Matanzas con Granma y le di dos jonrones, tubey… y con la Isla lo acribillé… ¡ni hablar de eso!

Sin embargo, hubo un incidente desagradable entre ustedes en la pasada temporada…

Sí, eso fue después de las giras y antes de hacer la preselección definitiva para el Clásico. Fui a coger la pelota y le di con el pie al chamaco (Víctor Víctor). En eso él pidió tiempo y salió mandao diciéndome cosas: ´oye tú métete conmigo…´. El estadio estaba lleno y el tipo se paraba, apuntaba para donde yo estaba y le decía a la gente como que yo no iba a ir a ningún lado (hace gestos de guillotina).

“El chequeador me dijo, lo mejor que hiciste fue no contestarle porque iba a ser peor para ti y yo le dije ´se ve bien que todo el mundo le tiene miedo´, porque el árbitro de primera tenía que botarlo, estaba ahí cerca y escuchó todas las barbaridades que el otro me dijo y no hizo nada.

“Hasta ese incidente con su hijo fue como algo cuadra´o”.

Para finalizar, volvamos al tema México ¿hay posibilidades de que Samón vuelva a estar con los Piratas?

El dueño del equipo conversó conmigo antes de venir para acá. Fue bastante claro conmigo. Me dijo que necesitaba ahora una gente que estuviera rindiendo en el campeonato, un primer bate. Me sugirió que tuviera una buena temporada, que si se hacían los ajustes debía entrar con el equipo a principios del próximo campeonato.